Capitulo 20
Yo temía que este momento llegara.
Lo que me estoy haciendo no es justo:
Hasta que no me hagan algo que me hiera de verdad, no renuncio, suelo olvidar.
Es que realmente quiero descubrir este plano de la vida con él. No sé que tiene. Sus acciones a veces me indican desinterés y a veces preocupación. Supongo que es el inicio, no espero intensidad tampoco. Su trato tampoco es algo que nunca haya recibido antes, haciendo un análisis. Tiene esta calma y esos ojos, que me atraen, ví belleza en su alma. Sentí su dolor, sus demonios, su paz, su control, su felicidad, su entrega, su pasión. Que es eso que me atrae con exactitud? La psicóloga me dijo que en el plano emocional, muchas cosas son irracionales, hay un punto donde ya no corresponde a la razón entrar. Lo estaré manejando bien?
En cuanto a tratar con él, siento nuevas y viejas versiones saliendo a flote, un lado comprensivo, un lado competitivo, un lado, cuidadoso, un lado enojado, un lado frustrado, un lado tímido...
Por ello, en el trato que le doy, no quiero caer ante superficialidades propias del orgullo humano, como la vanidad, el ego, la soberbia, tampoco actuar desde ello.
Suelo pensar que en el trato que ofrezco a los demás, pongo primero mis sentimientos maternales o protectores, cómo me han dicho, la seguridad, la preocupación.
Dicho ello, voy recordando partes de mi antigua yo, que era perfectamente consciente de no tomarme las cosas a nivel personal y estar acostumbrada a recibir constantes ataques sin que me afecten o tomarlos en serio, como tratar con niños que al desfogar, no dicen cosas que son ciertas o verdades que son mías. Aún así se les cuida, se les guía, se les comprende.
Yo era así.
Pero después de romperme, había perdido esa impasibilidad.
Recuerdo sufrir por muchas cosas entre las cuales, el perder y olvidar de mi esencia, el sentirme vacía a todos los niveles.
Esa fue producto de mi depresión, y luego vino la ansiedad.
Y aquí estoy, navegando en mi mente sin poder enfocarme en un tema en concreto, primero hablando de un chico, de cómo temo que mi amor propio se sienta comprometido, de como en el pasado podía ofrecer muchas cosas sin lastimarme y de como eso ha cambiado ahora. De cómo quiero seguir intentando. De ver dónde llegamos.