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Creo que ya voy asimilando, todo estuvo claro desde el comienzo, fue mi persona natural, el trato que soy, el que tiene la capacidad de quebrar caparazones, es un regalo, pero debo tener cuidado de con quién lo aplicó, pues luego las reacciones me confunden y termino mezclandome en una maraña de confusiones.

Nunca hubo posibilidad de algo más porque esas personas las escogí sin tener en cuenta su humanidad, no pensé en si las quería de amigos o no.

Simplemente entraron por una razón y solo una razón, no se debe combinar ni confundir.

Ellos se confundieron y yo me llegué a confundir, me perdí por un tiempo.

Pero ya puedo pensar con más claridad, si las hubiera conocido sin la intención que tuve, no las hubiera conocido, y en caso sea así, no sé si nos hubiéramos vuelto amigos como yo lo defino:

Una persona que te escucha, te apoya y no te juzga.

La verdad es que nunca lo sabré pero ya es parte del aprendizaje y que no debo confundir vínculos.

Me llegó la culpa cuando fui sincera pero no puedo recibir barro dando peras.
No soy así, me imagino que hay personas que sí, pero yo no.

Yo tengo límites, tengo claro a la clase de personas que quiero sean cercanas a mí, cuales son mis vulnerabilidades, mis fortalezas, mis capacidades, mis dones.

No soy para todo el mundo y no todo el mundo es para mí. Y eso está perfectamente bien.

Ahora me encuentro sanando y recuperándome. Pero está bien, porque aplicó lo que voy aprendiendo y me lleva a un nuevo estado de plenitud.

Reiré de nuevo, me amaré de nuevo, solo estará mi voz en mi cabeza.

Me lo prometo.

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Capitulo 37