Capitulo 8
No puedo creer cuánta de mi energía he dado tan fácil por la vida, estuve revisando mis mensajes de WhatsApp, remonta dome lo más lejos que pude llegar, y me dí cuenta.
Me siento tan triste por mi yo del pasado que no era conciente de lo lento que me estaba matando. Me permití llegar al extremo sin ser conciente de ello.
Y llegado el momento, no supe ni a quien culpar, dónde colocar todo este dolor que desencadenó mi muerte espiritual.
Me perdí por mucho tiempo, y me sufrí, me lloré, necesité ayuda y algunas personas te salen decepcionando.
Y es ahí donde te das cuenta, que todo tiene que cambiar.
Ser más egoísta, dejar de querer cuidar de todos como si fuera la primera madre, porque no lo soy.
Me cuido a mí, me debo a mi misma, me defiendo a mi misma, empiezo de cero a resucitar.
A conocerme, a saber lo que me gusta o no, a defenderme, a no tomarme las cosas personales, a qué me valgan tres carajos lo que los demás piensan.
Tengo el apoyo de las personas que me aman, y es suficiente para mí, para seguir avanzando y seguir viviendo mi vida.
Seguir conectando, seguir peleando por otro día más, volver a soñar, volver a querer algo, volver a desear.
Aceptarme tal cual, con todo lo malo y lo bueno, sin sentirme culpable.
No pienso derrochar más mi energía con personas que no lo merecen.
Esa es mi promesa, de mí para mí. Respetarme y darme mi lugar.
Atte, tu futuro.