Capitulo 6
Finalmente, llegó el día y hubo una reunión.
En el camino los nervios eran inminentes, mis manos sudaban frío y mi estómago se encontraba comprimido, las náuseas eran inevitables, el unico modo de bloquear mi mente era escuchando música tan fuerte que no podía oír mis pensamientos mientras que la vista estaba rendida a la lectura de mi celular.
Caminar desde la parada hasta su casa ayudó, igual que tomar una bebida fría.
Al llegar al timbre, solo pude mantener los audífonos para mitigar los nervios, desde que avisé mi llegada hasta que la puerta de abrió, hubo unos minutos de suspenso en los que yo no me atrevía a mirar la puerta.
Luego la vi, y se veía tan emocionada, sin tantos nervios, cómo si le alegrara verme y con un trato de toda la vida.
Eso ayudó.