Cap 40

Curiosamente, contrario a lo que suelo compartir, soy una persona tranquila, disfruto de rituales tan simples como alistarme en las mañanas para ir a trabajar o caminar y descubrir nuevas experiencias y sensaciones, no tengo quejas o preocupaciones que me generen ansiedad (excepto por los románticos) no es que tenga la vida resuelta, pero he aprendido a confiar en mí y que siempre consigo lo que quiero en el ámbito profesional, familiar, pasional porque dedico mi excelencia a lo que hago.

Tampoco busco encontrar en otras personas algo para complementar lo que siento que me podría faltar, disfruto de mi soledad y yo misma doy solución a mis conflictos o deseos.

Después de las experiencias de mi vida, me cuesta confiar fácilmente en las personas, pero cuando encuentro quien valga la pena ese esfuerzo, acepto mis defectos.

Valoro mucho más la amistad sincera sobre cualquier cosa, las pláticas sinceras sobre descubrir la vida cada uno a su manera, a cierto modo, creo que cada persona tiene derecho a tomar las decisiones que desee, sean acertadas o no y los amigos de verdad están ahí para ti, no te restringen o te intentan controlar, o te quitan la amistad porque no haces lo que ellos desean para ti que es lo "correcto", hay una diferencia entre preocupación y control.

De los errores se aprende, precisamente, de eso se trata la vida, de descubrirte mediante los errores. 

Me gusta bailar, me gusta escuchar música, actualmente estoy enganchada con la salsa y el reggae, me gusta bicicletear, la playa, visitar museos, descubrir nuevos sabores, ver espacios nuevos, sensaciones, ir a conciertos, hacer actividades grupales o trabajos de diseño, viajar, vivir aventuras.

Irónicamente tampoco soy una persona sociable, no estoy particularmente interesada en conocer personas, hago mi esfuerzo, pero me siento más cómoda en grupos pequeños y de confianza, con personas que no se mantienen enganchadas al celular. 

No suelo tener interés en personas ajenas a mi amistad, sobre todo mis amistades más profundas y leales. 

Estoy tranquila y así me gusta mantenerme, por eso cuando me gusta alguien profundamente, me causa conflicto, porque rompe con esa paz, empiezo a desear compartir todo tipo de experiencias con esa persona, tiempo, pláticas, complicidad, no por necesidad, sino porque quiero y me nace.

Me causa tristeza cuando no se me corresponde, y prefiero dejarlo ahí, a pesar de que hacerlo se siente como arrancarme el corazón, pero no me quiero confirmar con menos de lo que merezco. Solo cuando siento reciprocidad, entrego lo que me nace: los detalles, el cariño, la preocupación, la felicidad, el acceso a mi persona. De lo contrario me freno a mi misma para no gastar mi energía en alguien que no me dará la suya. Recuperar la energía drenada es un trabajo duro y siempre hay cosas que no se recuperan.

Me gusta la verdad y la autenticidad, las cosas directas, la madurez emocional para reconocerse a uno mismo y aceptar los errores cuando se cometen, dejar el orgullo atrás, comunicarse.

No me gusta cuando alguien se acerca buscando lo mejor de ti, no están ahí en tus momentos más bajos. 

Y los míos suelen ser usuales, soy una persona sensible y me lastiman muchas cosas, lidiar con el dolor emocional es uno de mis grandes logros hasta ahora. Tres veces intenté quitarme la vida en el pasado y supere la depresión con ayuda y amor de mi familia y amigos más íntimos. 

No es que viva con pesimismo, soy muy emocional y no puedo disimular cuando estoy triste, noto que ciertas personas se incomodan con ello, por eso guardo mi distancia con ellos por un tiempo hasta superarlo.

Pero así de sensible como soy, cuando estoy feliz el panorama es muy distinto, "un sol andante" me dicen, "el alma de la fiesta" tengo tanta alegría que es contagiable.

Me acepto tal y como soy. Es lo que más importa al fin y al cabo en esta vida.