Capitulo 36
Acabo de recordar una experiencia que había bloqueado.
Cuando apenas unas semanas después de adoptar a mi hijo, cuando ya lo amaba, lo había sacado a pasear al parque.
Era la época cuando lo soltaba y él corría, después de jugar, le ponía la correa y me lo llevaba a la casa.
En una de esas, al regresar, justo antes de cruzar la pista cuando esperábamos a que fuera él momento de cruzar, él vió que acababan de llegar su abuelo y su otra mami.
Emocionado jaló y se zafó de su correa, justo venía un carro y este frenó a tiempo, pero lo topó. Él no dijo nada, no hizo ni un ruido. Se quedó tieso.
Yo me quedé pasmada por un segundo, cuando se dió el impacto, grité.
Instintivamente corrí a agarrarlo y llevarlo al otro lado de la pista a pesar de que los autos en el otro sentido seguían circulando.
Solo sé que lo tenía bien abrazado y rompí a llorar ahí.
Sé que me bloqueé, y lloré mucho en medio de la calle. Mientras mi hermana y mi papá gritaban a mi alrededor de los nervios para ordenarse que hacer.
Ellos lo llevaron al veterinario mientras mi mamá intentaba calmarme con agua de azar. Un par de minutos después de que el wawa se fuera en el carro, logré calmarme y regresé a mis sentidos. Fui corriendo al veterinario.
Todo estaba bien con mi wawa.
Por alguna razón lo había olvidado.